
En ese lugar comenzamos un juego de tira y afloja con
nuestros labios, yo buscaba tu espalda con mi mano, mientras tú me rasguñas la
mía con un frenético deseo de que no me escapara de ti, nos dimos una mirada
tan intensa que no aguante y te tome en brazos y te lleve a la pieza dejándote
encima de la cama con la única ambición de arrancarte esos botones para abrir
tu chaqueta, comencé a desnudarte rápidamente, mis dedos se enredaban en tu
ropa, entre la ansiedad y la necesidad, mis manos se entorpecían, hasta que luego
logre dejarte solo en ropa interior, yo tenía ya todo preparado de fondo un
tema sade que tenía en el celular, un par de velas y un incienso para amenizar
el ambiente, tome una rosa que tenía al costado de la cama y te hice cerrar los
ojos y disfrutar el momento, luego desprendí un pétalo y lo pase por tu cara y después
lo comencé a soplar cuando me acercaba a tus senos, yo veía que tu piel se erizaba
con el rose del viento y la caricia del pétalo, seguí acariciando tu abdomen y
luego al llegar a la entrepierna, sentí un leve gemido que se arranca de tu
boca, el pétalo no alcanzo a llegar más abajo ya que la lujuria de sentirnos
era tan grande que no esperaste más y te abalanzaste sobre mí y comenzó un beso
tan apasionado, que la poca ropa que teníamos prácticamente se quemaba en
nuestras manos, yo mientras te tocaba el pecho, tu buscabas mi cuello como si
me fueras a comer, te recosté nuevamente en la cama y con mis manos te abría
las piernas, sentía como tiritabas, mientras yo me quitaba el bóxer, te
comenzaste a masturbar introduciendo tu dedos, los cuales después me ofrecías
para lamerlos como si fuera un caramelo yo me sentía tan excitado al ver cómo
te retorcías en la cama , mis ganas de penetrarte eran tan grandes que solo
pensaba, como te quebraría, tomaste mi pene y comenzaste lentamente a
introducirlo dentro de tu vagina hasta llegar a tope, la sentía cálida y húmeda,
obteniendo un inmenso placer casi indescriptible, hay comenzó un intenso
movimiento, de entrar y salir de esa cueva del deseo, mis manos ya no sabían
que hacer lo único que atinaba era tocarte por todos lados, y mientras más
gemías más sentía que debía hacer algo pero ahí comenzó lo impensado
tú me pediste algo morboso que tampoco dude en hacerlo, te gire de tal forma
que tus pensamiento quedaron mirando la almohada luego te besaba la espalda
lentamente, sintiendo unos pequeños orificios situados en la cola los cuales
cuando los pasaba a llevar con mi lengua tenías una manía de quebrar más tu
cola, llegue al punto el cual me habías pedido, pero estabas tan nerviosa que
no te podías relajar. Ahí empezaron a funcionar mis dedos que parecían un
verdadero torbellino, realmente se mimetizaba con tu piel y desaparecían de
repente tratando de abrir la cueva, luego empiezo a jugar en el orificio “prohibido”
el cual es casi impenetrable, bueno digo casi porque es posible con un poco de
dedicación, al momento de penetrar siento como te retuerces por la primera penetración,
en ese momento no se si gimes del dolor o placer, ya adentro de ti, siento una constricción en mi pene, muy excitante
que conjuntamente con esas curvas me tienes viendo las estrellas, luego de
tanto ajetreo que tenemos ambos damos comienzo a dar nuestro último aliento, el
cual me lleva a máximo grado de excitación, llegando al clímax mutuamente, con
un dolor de cuerpo que no es doloroso, si no que reconfortante el cual nos
lleva a llenarnos de besos y descansar de la guerra que se mantuvo entre los
dos.