sábado, 20 de abril de 2013

¡MALDITA SEA!.


Necesito contarte algo: Estábamos en una casa, no se por que nos encontrábamos ahí, solo se que en un momento tú me miraste y yo con mirada sedienta miraba tu boca y tu  entrepierna, lo único que deseaba era poseerte, te tome y te lleve  hasta la habitación mas cercana y  quería hacerte  mía, te recosté en la cama y comencé a acariciar tu virtuoso cuerpo y a recorrer cada parte de ti, con mi lengua sin detenerme en ningún lugar especifico, se sentía cálido  lo hacia despacio y con cuidado, hasta que libere mis manos y empecé a tocar tus senos con desesperación y empecé a notar que te excitabas y tus pezones empezaban a tomar cierta rigidez, eso llamo mi atención y comencé a morderlos, estaban total mente duros y desafiantes, era una batalla entre mi boca y tus pezones, tu boca entre abierta soltaba leves gemidos  y comencé a comerte literalmente tu cuello, era como un total éxtasis tu aroma, era como una droga, nos besábamos con desesperación, se notaba que lo disfrutaba al igual que yo, cuando mis manos se aventuraron al contacto de tu vértice, te comenzabas a humedecer, todo se volvía cada vez más provocador en ti, nos empezamos a masturbar mutuamente, mientras ya no disimulábamos nuestras intenciones, comenzaste a moverte con tal libertad, que me abalance sobre ti, succionando con fuerza tus senos y comencé a bajarme los pantalones  mientras nos besábamos ardientemente,  con mis manos comencé a separar tus piernas como un juego cada ves mas indecente y provocativo, mientras tu quitas mi bóxer con locura y desenfreno,  busco tu espalda hasta la instancia de dejar tu rostro sobre la almohada, comienzo a jugar rosándote con mi miembro, y tú te apoyas frotándote  contra mi cuerpo, ya no nos bancábamos mas la calentura y yo sin dudar ya estaba claro de lo que teníamos que hacer, ya nuestras necesidades estaban claras y sin mas preámbulo, comencé a penetrarte lentamente. Cada vez aumentábamos mas el ritmo, haciendo que el acto se pusiera cada vez mas interesante, mientras lo hacíamos te tomo del cabello y comenzamos con un juego de palabras subidas de tono, sentía que estaba cogiendo como nunca, realmente lo estaba disfrutando demasiado, mientras tus embestidas eran cada vez con mas fuerza , en momentos sentía como el sudor recorría mi espalda, mientras incesantemente yo metía y sacaba mi pene de tu interior, pero ya me movía con  lentitud,  pero aun no perdía las fuerzas completamente, en ese instante retire mi miembro, pero nuevamente necesitaba estar al interior de ti, aun no saciaba mi sed de placer, tú con las piernas abiertas me invitabas nuevamente a  sumergirme en ti, estabas completamente mojada, yo estaba que no daba más,  mientras tú te mordía el labio inferior de tu boca y manteniendo tu mirada fija hacia mí, luego nuevamente cerrabas tus ojos, mientras yo me deslizaba con mi miembro dentro de ti, comencé a cogerte con mayor velocidad y violencia, a la vez estaba realmente como poseído,  me detenía unos instantes para no acabar, ya esos movimientos los manejaba a la perfección, pero me costaba detenerme, ya los músculos de mis piernas estaban tensos he intentaba poco a poco mantener el ritmo, aunque pujaba con menor velocidad. Entonces retire mi miembro y tú te abalanzaste sobre mí y abriendo tus piernas te dejaste caer lentamente hasta llegar al tope y comenzó un frenético sube y baja de parte tuya, mientras yo ya empezaba a llegar cada vez mas rápido a mi orgasmo, me encantaba como se sentía esa deliciosa vagina, lo único que pensaba mientras tu gozabas, era en seguir cogiéndote, me comencé a mover con mas fuerza, me daban ganas como de partirte, nuestras sensaciones se mezclaron logrando una penetración profunda, en esos momentos reventé,  no daba mas y acabé dentro de ti, mis piernas temblaban, mi pene seguía dentro de ti, estamos completamente sudados, estábamos exhaustos, ya no podíamos seguir más y …………………… ¡DESPERTE... MALDITA SEA!. 

Nuevas Utopías Culturales.