martes, 3 de diciembre de 2013

La Rosa


















Ahora hablare yo, “YO” es un buen sinónimo para mi nombre, todo comienza con la disposición de verla, el día de ayer tuvimos una conversación fuerte, la cual llego a un consenso de juntarnos el día de hoy, caminando hacia la estación de metro pensé porque habíamos discutido y encontré que fue por una cosa sin mayor importancia, lo cual te lo hice saber cuándo conversamos y no paso a mayores y decidimos ver una película para tener un momento agradable, lo cual nos terminó llevando a un lugar más confortable, queríamos estar solos.

En ese lugar comenzamos un juego de tira y afloja con nuestros labios, yo buscaba tu espalda con mi mano, mientras tú me rasguñas la mía con un frenético deseo de que no me escapara de ti, nos dimos una mirada tan intensa que no aguante y te tome en brazos y te lleve a la pieza dejándote encima de la cama con la única ambición de arrancarte esos botones para abrir tu chaqueta, comencé a desnudarte rápidamente, mis dedos se enredaban en tu ropa, entre la ansiedad y la necesidad, mis manos se entorpecían, hasta que luego logre dejarte solo en ropa interior, yo tenía ya todo preparado de fondo un tema sade que tenía en el celular, un par de velas y un incienso para amenizar el ambiente, tome una rosa que tenía al costado de la cama y te hice cerrar los ojos y disfrutar el momento, luego desprendí un pétalo y lo pase por tu cara y después lo comencé a soplar cuando me acercaba a tus senos, yo veía que tu piel se erizaba con el rose del viento y la caricia del pétalo, seguí acariciando tu abdomen y luego al llegar a la entrepierna, sentí un leve gemido que se arranca de tu boca, el pétalo no alcanzo a llegar más abajo ya que la lujuria de sentirnos era tan grande que no esperaste más y te abalanzaste sobre mí y comenzó un beso tan apasionado, que la poca ropa que teníamos prácticamente se quemaba en nuestras manos, yo mientras te tocaba el pecho, tu buscabas mi cuello como si me fueras a comer, te recosté nuevamente en la cama y con mis manos te abría las piernas, sentía como tiritabas, mientras yo me quitaba el bóxer, te comenzaste a masturbar introduciendo tu dedos, los cuales después me ofrecías para lamerlos como si fuera un caramelo yo me sentía tan excitado al ver cómo te retorcías en la cama , mis ganas de penetrarte eran tan grandes que solo pensaba, como te quebraría, tomaste mi pene y comenzaste lentamente a introducirlo dentro de tu vagina hasta llegar a tope, la sentía cálida y húmeda, obteniendo un inmenso placer casi indescriptible, hay comenzó un intenso movimiento, de entrar y salir de esa cueva del deseo, mis manos ya no sabían que hacer lo único que atinaba era tocarte por todos lados, y mientras más gemías más sentía que debía hacer algo pero ahí comenzó lo impensado tú me pediste algo morboso que tampoco dude en hacerlo, te gire de tal forma que tus pensamiento quedaron mirando la almohada luego te besaba la espalda lentamente, sintiendo unos pequeños orificios situados en la cola los cuales cuando los pasaba a llevar con mi lengua tenías una manía de quebrar más tu cola, llegue al punto el cual me habías pedido, pero estabas tan nerviosa que no te podías relajar. Ahí empezaron a funcionar mis dedos que parecían un verdadero torbellino, realmente se mimetizaba con tu piel y desaparecían de repente tratando de abrir la cueva, luego empiezo a jugar en el orificio “prohibido” el cual es casi impenetrable, bueno digo casi porque es posible con un poco de dedicación, al momento de penetrar siento como te retuerces por la primera penetración, en ese momento no se si gimes del dolor o placer, ya adentro de ti,  siento una constricción en mi pene, muy excitante que conjuntamente con esas curvas me tienes viendo las estrellas, luego de tanto ajetreo que tenemos ambos damos comienzo a dar nuestro último aliento, el cual me lleva a máximo grado de excitación, llegando al clímax mutuamente, con un dolor de cuerpo que no es doloroso, si no que reconfortante el cual nos lleva a llenarnos de besos y descansar de la guerra que se mantuvo entre los dos.

sábado, 20 de abril de 2013

¡MALDITA SEA!.


Necesito contarte algo: Estábamos en una casa, no se por que nos encontrábamos ahí, solo se que en un momento tú me miraste y yo con mirada sedienta miraba tu boca y tu  entrepierna, lo único que deseaba era poseerte, te tome y te lleve  hasta la habitación mas cercana y  quería hacerte  mía, te recosté en la cama y comencé a acariciar tu virtuoso cuerpo y a recorrer cada parte de ti, con mi lengua sin detenerme en ningún lugar especifico, se sentía cálido  lo hacia despacio y con cuidado, hasta que libere mis manos y empecé a tocar tus senos con desesperación y empecé a notar que te excitabas y tus pezones empezaban a tomar cierta rigidez, eso llamo mi atención y comencé a morderlos, estaban total mente duros y desafiantes, era una batalla entre mi boca y tus pezones, tu boca entre abierta soltaba leves gemidos  y comencé a comerte literalmente tu cuello, era como un total éxtasis tu aroma, era como una droga, nos besábamos con desesperación, se notaba que lo disfrutaba al igual que yo, cuando mis manos se aventuraron al contacto de tu vértice, te comenzabas a humedecer, todo se volvía cada vez más provocador en ti, nos empezamos a masturbar mutuamente, mientras ya no disimulábamos nuestras intenciones, comenzaste a moverte con tal libertad, que me abalance sobre ti, succionando con fuerza tus senos y comencé a bajarme los pantalones  mientras nos besábamos ardientemente,  con mis manos comencé a separar tus piernas como un juego cada ves mas indecente y provocativo, mientras tu quitas mi bóxer con locura y desenfreno,  busco tu espalda hasta la instancia de dejar tu rostro sobre la almohada, comienzo a jugar rosándote con mi miembro, y tú te apoyas frotándote  contra mi cuerpo, ya no nos bancábamos mas la calentura y yo sin dudar ya estaba claro de lo que teníamos que hacer, ya nuestras necesidades estaban claras y sin mas preámbulo, comencé a penetrarte lentamente. Cada vez aumentábamos mas el ritmo, haciendo que el acto se pusiera cada vez mas interesante, mientras lo hacíamos te tomo del cabello y comenzamos con un juego de palabras subidas de tono, sentía que estaba cogiendo como nunca, realmente lo estaba disfrutando demasiado, mientras tus embestidas eran cada vez con mas fuerza , en momentos sentía como el sudor recorría mi espalda, mientras incesantemente yo metía y sacaba mi pene de tu interior, pero ya me movía con  lentitud,  pero aun no perdía las fuerzas completamente, en ese instante retire mi miembro, pero nuevamente necesitaba estar al interior de ti, aun no saciaba mi sed de placer, tú con las piernas abiertas me invitabas nuevamente a  sumergirme en ti, estabas completamente mojada, yo estaba que no daba más,  mientras tú te mordía el labio inferior de tu boca y manteniendo tu mirada fija hacia mí, luego nuevamente cerrabas tus ojos, mientras yo me deslizaba con mi miembro dentro de ti, comencé a cogerte con mayor velocidad y violencia, a la vez estaba realmente como poseído,  me detenía unos instantes para no acabar, ya esos movimientos los manejaba a la perfección, pero me costaba detenerme, ya los músculos de mis piernas estaban tensos he intentaba poco a poco mantener el ritmo, aunque pujaba con menor velocidad. Entonces retire mi miembro y tú te abalanzaste sobre mí y abriendo tus piernas te dejaste caer lentamente hasta llegar al tope y comenzó un frenético sube y baja de parte tuya, mientras yo ya empezaba a llegar cada vez mas rápido a mi orgasmo, me encantaba como se sentía esa deliciosa vagina, lo único que pensaba mientras tu gozabas, era en seguir cogiéndote, me comencé a mover con mas fuerza, me daban ganas como de partirte, nuestras sensaciones se mezclaron logrando una penetración profunda, en esos momentos reventé,  no daba mas y acabé dentro de ti, mis piernas temblaban, mi pene seguía dentro de ti, estamos completamente sudados, estábamos exhaustos, ya no podíamos seguir más y …………………… ¡DESPERTE... MALDITA SEA!. 

Nuevas Utopías Culturales.